• La Fundación Grandes Amigos, en el marco de su 20º aniversario, reúne a expertos de prestigio internacional, representantes de la administración pública, del sector privado, del mundo asociativo y a las propias personas mayores y a sus voluntarias y vecinas
  • Vamos a un mundo más envejecido y solitario: 1 de cada 3 españoles tendrá +65 años en 2050. Y 1 de cada 3 hogares será unipersonal en 2037. La población se concentrará en megaurbes, que alargarán distancias y tiempos de desplazamiento, con estilos de vida individualistas
  • Ante este panorama demográfico y sociológico, que dificultará la socialización y los cuidados familiares, los expertos recomiendan la implicación de los poderes públicos y privados y de la ciudadanía para impulsar ecosistemas comunitarios que favorezcan los vínculos vecinales
  • Este modelo de apoyos de proximidad ya está dando sus primeros frutos frente a la soledad no deseada. Así lo revelan los estudios que Grandes Amigos ha realizado para medir el impacto de su programa de Acompañamiento afectivo en las personas mayores
  • Entre otros datos: el 96,47% de las personas mayores cree que este acompañamiento afectivo cumple el objetivo de potenciar sus vínculos afectivos e implica un alto grado de mejoría del estado de ánimo. El 82,07% siente que reduce su soledad. Y perciben, con una valoración de 8,17, que mejora su nivel de participación, empoderamiento y autonomía personal
  • Los resultados cualitativos respaldan la necesidad de crear estos ecosistemas: las personas mayores exponen no sentirse entendidas ni incluidas por sus barrios a día de hoy, y demandan que se tenga en cuenta su opinión para compartir actividades de cercanía, en grupos más pequeños y en función de sus intereses y afinidades
  • Vânia de la Fuente-Núñez, responsable de la Campaña Mundial contra el Edadismo de la OMS: “Para dejar de excluir a quien envejece en nuestro entorno, es importante proyectarse como persona mayor que algún día seremos”
  • Victorina, persona mayor: “Yo tengo dos amigas inseparables, ‘soledad’ y ‘dolores’: los dolores vuelven de vez en cuando y eso no lo puedo evitar, pero la soledad poco a poco se va alejando de mi vida gracias a Grandes Amigos”                                   

La Fundación Grandes Amigos, ONG de ámbito estatal dedicada a luchar contra la soledad no deseada de las personas mayores y a la defensa de los derechos de la población mayor, ha celebrado la jornada técnica ‘Construyendo comunidad para afrontar la soledad de las personas mayores’. El evento, que ha tenido lugar este 20 de septiembre en la sede de la Fundación ONCE, se enmarca en el 20º aniversario de Grandes Amigos y ha contado con la asistencia presencial y online de más de 500 personas.

La cita perseguía dibujar una respuesta global a un desafío global como es la soledad no deseada y un envejecimiento digno y saludable, reuniendo para ello a expertos de prestigio internacional y representantes de la administración pública, del sector privado, del mundo asociativo y a las propias personas mayores y voluntarias y vecinas que les acompañan dentro de Grandes Amigos.

 

CONTEXTO: POR QUÉ URGE UN ABORDAJE COMUNITARIO

Más que una alternativa, tejer en nuestras ciudades ecosistemas de cuidados comunitarios ya es una necesidad, al constatarse como prácticamente el único camino válido ante el gran reto que le tocará vivir a toda la población, pero especialmente a quienes hoy son más jóvenes: nos dirigimos a un mundo más envejecido y solitario. No hay que olvidar que a día de hoy 1 de cada 5 españoles tiene 64 años o más, pero en 2050 serán 1 de cada 3 las personas mayores (fuente: INE). Y, a su vez, en 2037 se estima que un tercio de todos los hogares del país sean unipersonales, es decir, habitados por una sola persona (fuente: INE).

 

¿Hacia dónde vamos?

Todo esto se da un contexto que no facilita la necesaria socialización y cuidados afectivos que todos necesitamos como seres sociales que somos: la baja natalidad y los nuevos modelos de familia generan familias cada vez son más estrechas y alejadas entre sí; en un mundo globalizado que incrementa la movilidad laboral y el distanciamiento con los escasos seres queridos que ya de por sí tenemos; la concentración de la población en megaurbes, donde la socialización se ve condicionada por distancias y tiempos de desplazamiento cada vez más largos, unos estilos de vida frenéticos, individualistas e impersonales, así como una visión de la vida tremendamente edadista, que define el valor de la persona por lo que es capaz de producir, lo que conlleva a excluir a quien se jubila, y que es causa de muchas situaciones de soledad.

 

Ecosistemas

Ante este panorama, los expertos reunidos por Grandes Amigos coinciden en impulsar en nuestras ciudades un modelo de ecosistemas, que conecte en una misma red y bajo una misma estrategia de prevención y detección de la soledad a todos los agentes y recursos de un barrio, incluyendo a las diferentes instituciones y administraciones públicas (servicios sociales, centros de salud, hospitales, etc.), sector privado (empresas, pymes y comercio local), tejido asociativo y la propia ciudadanía.

Esta fórmula favorecería recuperar las relaciones sociales de cercanía y redes de apoyo vecinal como vía más factible para desarrollar relaciones afectivas y de confianza entre las personas de un entorno, clave para fomentar la socialización como hábito saludable cotidiano (igual que el ejercicio físico o cuidar la alimentación) y así anticiparse a situaciones de soledad no deseada y evitar su impacto en la salud y los derechos.

 

Aprender a convivir con la soledad

Tal como se ha destacado en la jornada, el primer paso es naturalizar y aceptar que deberemos convivir con la soledad y aprender a gestionarla: es decir, habrá que interiorizar que en algunos momentos elegiremos disfrutar de momentos de soledad elegida y sin que eso suponga un estigma social (por ejemplo, ir al cine solo, dar un paseo solo, etc., sin que nos tilden de “bicho raro”), y en otros momentos podrá sobrevenirnos este sentimiento de soledad no deseada, ya sea debido a problemas de salud, movilidad, fata de un proyecto de vida, la pérdida de la pareja, etc. que nos impiden salir y socializar, y para el cual deberíamos contar con una red de personas de confianza y recursos de cercanía en los que apoyarnos para salir adelante.

Grandes Amigos apuesta por este modelo comunitario desde sus inicios en 2003, del cual se benefician en la actualidad cerca de 1.800 personas mayores en riesgo o situación de soledad en toda España.

DATOS QUE RESPALDAN EL MODELO COMUNITARIO

La jornada ha permitido conocer los primeros resultados del impacto producido por este modelo participativo. Así, Grandes Amigos ha avanzado datos de diferentes estudios que han evaluado el estado de personas mayores que participan en el programa de Acompañamiento afectivo que desarrolla la ONG.

Como conclusión general, se ha revelado que los programas de acompañamiento afectivo basados en el voluntariado y las redes vecinales contribuyen a la disminución de la soledad entre las personas que participan en los programas de Grandes Amigos.

Evaluación del modelo participativo

Se ha elaborado una evaluación del modelo participativo, en la que se han recogido la opinión en muestreos cuantitativos y cualitativos de 405 personas mayores, 1295 voluntarias y 7 profesionales, que revela que:

  • Las personas mayores valoran el notable nivel de bienestar (valoración de 8,17) que les genera el programa de Acompañamiento afectivo de Grandes Amigos.
  • El 96,47% cree que este acompañamiento afectivo cumple el objetivo de potenciar sus vínculos afectivos e implica un alto grado de mejoría del estado de ánimo.
  • El 82,07% cree que participar en este programa de Grandes Amigos produce un alto beneficio a la hora de paliar la sensación de soledad no deseada.
  • El 89,21% de las personas mayores siente que puede hacer llegar con facilidad sus opiniones o propuestas en el programa.
  • Las personas mayores perciben, con una valoración de 8,17, que formar parte de este programa mejora su nivel de participación, empoderamiento y autonomía personal.

El análisis cualitativo, aparte de refrendar las cifras del cuantitativo, aporta motivos para seguir profundizando en este modelo comunitario: y es que las personas mayores y voluntarias demandan cada vez un mayor número de actividades y acciones más cercanas y en grupos más pequeños, donde las/os participantes puedan compartir intereses y afinidades.

El mero hecho de tejer un vínculo significativo con una persona en entornos de cercanía no hace que las personas mayores se sientan incluidas por su barrio ni que este responda a sus necesidades. Esto evidencia la necesidad de trabajar en la colaboración entre los diferentes agentes y recursos que rodean a las personas mayores. Los resultados exigen reflexionar colectivamente sobre qué supone la integración de las personas mayores en los barrios y en lo referente a “lo comunitario”: entender sus necesidades ante sus barrios para que, además de acompañadas, se sientan incluidas en la comunidad.

La evolución de la soledad transcurrido un año

En otro estudio (2020-2023) se han entrevistado a 242 personas mayores en dos momentos diferentes: al ingresar en Grandes Amigos y un año después, cuando ya estaban participando en los acompañamientos y actividades de la ONG. Como se observa en los gráficos, disminuyen la frecuencia con la que pasan tiempo solos o con la que no tienen con quien hablar, y se reducen la intensidad y la frecuencia del sentimiento de soledad:

La complementariedad de los programas de acompañamiento

Por último, se han avanzado algunas datos de la Evaluación de Programas de Acompañamiento, un trabajo realizado por la Universidad Autónoma de Madrid y el Consejo Consultivo Local CIVIS de la UAM, e impulsado por el Ayuntamiento de Madrid con la idea inicial de evaluar el programa ‘Madrid te acompaña’, al que se incorporó el programa de Acompañamiento afectivo de Grandes Amigos.

En la parte de este estudio que evalúa únicamente el programa de Grandes Amigos, participaron 434 personas mayores, con una edad media de 83 años, el 86% mujeres, y derivadas en su mayoría por Servicios Sociales y Centros de Salud, señal de la coordinación que ya existe a diario. El objetivo de estas entrevistas era retratar la soledad de estas personas al ingresar en la ONG. Y, como se indican las cifras, 9 de cada 10 reconocían sentir soledad a menudo:

  • ¿Sale a la calle más de una vez por semana? 66%
  • ¿Tiene dificultades para salir? (problemas de salud o barreras arquitectónicas) 75%
  • ¿Tiene a alguien a quien acudir si necesita ayuda? (familiares, vecinos, amigos) 89%
  • ¿Refiere sentirse solo a menudo? 90%

Las personas que refirieron sentirse más solas, indicaron salir menos y tener más dificultades para salir. Y tener dificultades para salir se relacionó con no salir a la calle y no tener ayuda.

Más allá de los datos, que ayudan a dibujar una foto fija de un momento en la vida de una persona mayor, este trabajo refleja la importancia que tienen tanto la coordinación como la complementariedad de los recursos comunitarios. Destaca también la combinación de programas posibilita responder a la diversidad de situaciones que requiere cada persona.

Esto es, por un lado, ‘Madrid te acompaña’ facilita que un/a voluntario/a del Ayuntamiento acompañe a una persona mayor a una necesidad puntual (cita administrativa, consulta médica, paseo…), en un tipo de apoyo que no persigue la generación de vínculos afectivos pero sí restaurar la autonomía de la persona mayor. Y, por otro lado, el programa de Acompañamiento afectivo de Grandes Amigos se focaliza en crear esos lazos afectivos de amistad en el largo plazo para regenerar la red social de la persona mayor.

INTERVENCIONES DE LA JORNADA

Fernando Fantova, experto en políticas comunitarias y de bienestar

Esta jornada técnica de Grandes Amigos ha comenzado con la ponencia marco de Fernando Fantova, consultor social y experto en el diseño de estrategias con enfoque comunitario en el ámbito de las políticas de bienestar. Bajo el título ‘Desarrollo comunitario, acción voluntaria y convivencia vecinal’, Fantova ha reivindicado la necesidad de dar a la soledad la magnitud o consideración de “un problema con valor en sí mismo”, más allá de su dimensión de salud, económica, social o individual. En todo caso, el experto apuesta por “trabajar en la proximidad de los territorios”, buscando la “colaboración” entre los diferentes agentes y recursos que rodean a las personas que se sienten solas.

 

Mercedes Villegas, directora de Grandes Amigos

Uno de los objetivos del trabajo comunitario y la creación de lazos afectivos y vecinales es contribuir a que “las personas mayores puedan seguir viviendo en su domicilio y en su entorno el mayor tiempo posible”, un factor asociado inevitablemente a un mayor nivel de bienestar, autonomía y dignidad, tal como ha explicado Mercedes Villegas, directora y cofundadora de Grandes Amigos.

Informe Mundial de Naciones Unidas sobre el edadismo, además de ser patrona de la Fundación Grandes Amigos: “Para dejar de excluir a quien envejece en nuestro entorno, es importante proyectarse como persona mayor para luego sacar provecho a la vejez y no rechazarla, construir un proyecto vital, e interiorizar que cuando eres mayor también tienes derechos y hay que reivindicarlos. Tenemos una idea obsoleta de la vida que se limita a educación, trabajo y jubilación, cuando luego te quedan muchos años por delante”.

Después, se ha abierto el debate sobre el engranaje de los ecosistemas de cuidados frente a la soledad. Distintas voces, provenientes de una gran diversidad de ámbitos, han aportado sus experiencias y visiones, como:

Pilar Serrano (Ayuntamiento de Madrid)

En esta mesa ha intervenido Pilar Serrano, jefa del Departamento de Programación, Evaluación y Desarrollo en la Dirección General de Mayores, del Área de Gobierno de Políticas Sociales, Familia e Igualdad, del Ayuntamiento de Madrid. Serrano ha enumerado los diferentes factores que gestiona e impulsa el consistorio: “los centros municipales de salud comunitaria, los centros de servicios sociales, la colaboración con entidades sociales como Grandes Amigos…, pero también Teleasistencia y los servicios domiciliarios, las mesas de vulnerabilidad en los distritos, así como los centros de mayores, culturales, etc., donde pueden hacer actividades grupales que ya tienen de por sí elementos de socialización, etc., o “el proyecto de Ciudades Amigables, que es el facilitador de esa idea más amplia que incluye la lucha contra los edadismos, la eliminación de barreras arquitectónicas, espacios comunes como parques, jardines, bancos… entornos amigables donde hacer comunidad en la calle para una ciudad muy grande y cada vez más envejecida”.

En este sentido, ha señalado lo complejo que resulta el trabajo comunitario en una ciudad tan grande y cada vez más envejecida como Madrid”, si bien “hay que seguir trabajando” en ‘lo comunitario’.

 

Pepa Martínez, enfermera gestora de casos complejos de soledad

En ese entramado resalta la figura de profesionales de lo social como Pepa Martínez, enfermera comunitaria, gestora de casos complejos de los Centros de Salud Integrado de Gerona y Santa Faz de Alicante, donde detecta y deriva situaciones de soledad a Grandes Amigos y otros recursos.

Martínez ha reclamado a las administraciones públicas un compromiso real para que “al menos haya una enfermera de casos complejos de soledad en todos los Centros de Salud”, y que esta gestión se haga desde equipos multidisciplinares (profesionales sanitarios, del trabajo social, psicólogos, geriatras, Ayuntamientos…), lo que permitiría abordar esos casos desde el inicio y no cuando la persona ya sufre una soledad grave.

Pilar Suárez-Inclán: las empresas también suman

Como representante del sector empresarial y ejemplo de compromiso social, Pilar Suárez-Inclán, directora de Comunicación Institucional y RSE en Reale Seguros, ha señalado el “carácter moderno y visionario de Grandes Amigos a la hora de abordar un problema como la soledad”. Además de apoyar proyectos sociales como los de la ONG, o de implicar en actividades del barrio a toda la comunidad de Reale (empleados/as, proveedores, etc.), ha apuntado otras formas de contribuir a estos ecosistemas de cuidados, por ejemplo a través de “la conciliación, no solo en el cuidado de hijos, sino también en la atención de personas mayores de la familia”, y “ayudar desde la empresa a prepararnos a ser mayor”.

 

María José Sánchez: diversidad e inclusión

En esta mesa han tomado parte María José Sánchez, directora técnica en la Dirección Técnica de Bienestar Social de la ONCE. A partir de la experiencia del programa ‘A tu lado siempre’ que la ONCE desarrolla con personas mayores ciegas, y con el que colabora Grandes Amigos, ha ejemplificado cómo la verdadera inclusión debe pasar por hacer sentir a esa persona que, además de recibir apoyo, también aporta. “Ese apoyo mutuo y que nos dejen hacer las cosas por nosotras mismas es lo que realmente genera inclusión”.

 

Gabino Casas: asociaciones de barrio

También ha formado parte de esta mesa Gabino Casas, miembro de la Asociación de Vecinos Valle Inclán de Prosperidad de Madrid, quien ha subrayado la importancia de fomentar la vida vecinal en los barrios como mecanismo de detección de la soledad, además de indicar que “la participación de las diferentes generaciones es esencial para crear espacios de socialización y abordar la soledad”.

 

TESTIMONIOS DE PARTICIPANTES

Tras conocer los resultados de los estudios presentados en la jornada, que revelan el impacto y satisfacción de los programas de acompañamiento afectivo, se ha podido conocer de primera mano el testimonio de algunas personas mayores, voluntarias y vecinas que participan en dichos programas de Grandes Amigos.

 

Victorina, persona mayor

“Yo tengo dos amigas inseparables, ‘soledad’ y ‘dolores’: los dolores vuelven de vez en cuando y eso no lo puedo evitar, pero la soledad poco a poco se va alejando de mi vida gracias a Grandes Amigos”, ha contado Victorina, una mujer de 90 años que recibe acompañamiento afectivo telefónico y ha participado en actividades de socialización, como las vacaciones de verano que organiza Grandes Amigos.

Su caso ejemplifica cómo una persona mayor en situación de vulnerabilidad, con los apoyos necesarios a través del voluntariado y las redes vecinales, puede disminuir su soledad y reencontrar el sentido de la vida mediante la inclusión, un trato digno e igualitario, pasos previos al la ganancia de autoestima, autonomía y empoderamiento: “Me encontraba muy sola, pero, cuando fui a las vacaciones de Grandes Amigos en Navacerrada este verano, me di cuenta de que yo podía compartir experiencias con otras personas, reírme, opinar… y eso me hizo animarme”.

Victorina precisamente es una de las personas mayores que se han visto beneficiadas por la firma del convenio hace dos años entre Grandes Amigos y otras entidades sociales, el Ayuntamiento de Madrid y las empresas adjudicatarias del servicio de Teleasistencia, orientado a detectar, derivar y abordar situaciones de soledad.

 

Aída, persona mayor

Aída, de 80 años, es otra de las personas mayores beneficiarias del programa de Acompañamiento afectivo de Grandes Amigos que ha compartido su experiencia. Cuando se jubiló, decidió cambiar la vida en la gran ciudad por un pequeño pueblo de Cantabria, donde no conocía a nadie, eligiendo vivir y disfrutar de la soledad elegida, a la vez que hacía nuevas amistades, como su voluntaria Patricia, y buscar los apoyos necesarios cuando ha tenido que afrontar la soledad no deseada: “Podemos tener una vida digna viviendo solo. La soledad no es un castigo, sino que es una situación, que en mi caso la he elegido yo”.

Aída ha roto muchos estereotipos sobre la vejez y la soledad, erigiéndose como un ejemplo de lo que ya es algo natural en países anglosajones y escandinavos, donde se naturaliza con más frecuencia la convivencia con la soledad. En su caso también reúne todo un tesoro del ámbito rural, como son las redes de apoyo entre vecinos de confianza a los que acudir en caso de necesidad: “Cuando los necesito, están ahí”.

Mari, voluntaria

En este proceso de escucha han intervenido otras personas participantes, como Mari Fernández, voluntaria de Grandes Amigos en Vigo. A sus 81 años, Mari ha realizado diferentes tipos de voluntariado (apoyo en actividades, acompañamientos a citas médicas, sensibilización en los barrios a través de los grupos motores, seguimiento de mayores…), pero sobre todo está enfocada al acompañamiento afectivo en residencias.

En este sentido ha destacado que, a pesar de que para las personas que viven en estos centros resulta más complicado salir y “hacer barrio”, “sí es posible tejer redes de apoyo dentro de la propia residencia entre personas mayores que, aun viviendo juntas, antes no se conocían ni se trataban, pero con el apoyo adecuado hemos logrado que entre ellas se apoyen en el día a día dentro de la residencia”.

 

David, vecino dinamizador

Por último, ha intervenido en esta mesa David Parrales, implicado en Grandes Amigos desde 2017 como vecino dinamizador del proyecto ‘Grandes Vecinos’ en el barrio madrileño de Embajadores. Este programa vecinal de Grandes Amigos persigue prevenir la soledad de las personas mayores tejiendo redes de apoyo mutuo en los barrios, a través de pequeños grupos de amistad y actividades flexibles en cuanto a la periodicidad.

David ha expresado lo complejo que resulta hoy en día esa labor de dinamización vecinal y de impulso del voluntariado, si bien ha señalado que se acaban recogiendo los frutos, como ejemplifica la anécdota ocurrida hace un par de semanas en el grupo vecinal que él mismo dinamiza: “Una persona mayor, que acompañamos y que tiene problemas de salud y de movilidad, sufrió un latigazo en la espalda y se quedó inmovilizada estando sola en su casa. Pues quien acudió a su casa a auxiliarla fue otra mayor del grupo (que también participa en teoría como persona acompañada). Esto evidencia  que se están generando una serie de redes en las que las personas mayores abandonan ese rol tan subalterno y pasan a dar ese paso en el que se establece una relación mucho más horizontal y de reciprocidad”.

EDADISMOS Y SU NEXO CON LA SOLEDAD

Loles Díaz-Aledo: reivindicar derechos siendo mayor

La última mesa ha girado en torno al edadismo y su conexión con la soledad. Loles Díaz-Aledo, presidenta de la Fundación Grandes Amigos y firme activista de los derechos en la vejez, ha apuntado que el primer paso es “reconocerse como mayor”, una etapa por la que todos pasaremos pero que hoy en día está denostada y rechazada socialmente. Desde su experiencia como mayor, ha referido que “no aceptamos que la sociedad nos convierta en algo diferente a lo que hemos sido antes de los 65 años, aunque a veces sea con buena intención, pero te acaban tratando con sobreprotección y privando de tus derechos”.

 

Vânia de la Fuente-Núñez, experta de la OMS

En esta idea ha profundizado Vânia de la Fuente-Núñez, experta que ha dirigido la Campaña Mundial contra el Edadismo de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y es coautora principal del primer Informe Mundial de Naciones Unidas sobre el edadismo, además de ser patrona de la Fundación Grandes Amigos: “Para dejar de excluir a quien envejece en nuestro entorno, es importante proyectarse como persona mayor para luego sacar provecho a la vejez y no rechazarla, construir un proyecto vital, e interiorizar que cuando eres mayor también tienes derechos y hay que reivindicarlos. Tenemos una idea obsoleta de la vida que se limita a educación, trabajo y jubilación, cuando luego te quedan muchos años por delante”.

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