¿Qué es hacerse mayor? ¿A qué edad te haces mayor, al cumplir 18 años o 65? Curiosamente ambas edades marcan el límite de lo que en teoría puedes hacer o lo que tienes prohibido en muchos ámbitos de la vida: votar, conducir, jubilarse… Al margen de leyes, como sociedad otorgamos unos derechos y capacidades diferentes al individuo de 18 que al de 65, fiel reflejo de un mundo tremendamente edadista que encasilla, trata y excluye a las personas en función de su edad. Es una realidad muy injusta que en la ONG Grandes Amigos conocemos bien, fruto precisamente de luchar a diario contra la soledad de las personas mayores, por cierto, no necesariamente a partir de 65 años. ¿Qué es hacerse mayor?, preguntamos justo al alcanzar nuestra entidad los primeros 18 años de trayectoria o, como suele decirse, al cumplir “la mayoría de edad”.

2003. El primer equipo de voluntarios/as de Grandes Amigos, en el distrito madrileño de Chamartín.

Se mire por donde se mire, ¡en Grandes Amigos nos hacemos mayores! El 6 de junio de 2003 empezó formalmente la andadura de nuestra fundación. Por aquel entonces, un grupo de jóvenes comenzó la labor voluntaria que venían realizando en un barrio de Madrid, Prosperidad, en el distrito de Chamartín, donde acompañaban a algunas personas mayores que empezaban a estar solas, inspirados en la organización francesa Petits Frères des Pauvres. Por aquel entonces, ni la Organización Mundial de la Salud (OMS) ni ningún gobierno habían declarado aún la soledad como un problema de salud pública, cuyas consecuencias afectan a cualquier edad y más duramente a quienes envejecen. Sin embargo, la fórmula para combatir la soledad del presente y del futuro ya recorría las calles de aquel barrio hace 18 años.

El 6 de junio de 2003 empezó formalmente la andadura de Grandes Amigos. Por aquel entonces, ni la OMS ni ningún gobierno habían declarado aún la soledad como un problema de salud pública. Sin embargo, la fórmula para combatir la soledad del presente y del futuro ya recorría las calles de aquel barrio

“Organizábamos quedadas en grupo, llevábamos nuestros propios termos de café y compartíamos con las personas mayores buenos ratos, todo muy familiar y modesto pero con mucha calidad humana, cercanía y vecindad”, recuerda una de las fundadoras, Mercedes Villegas, directora de la entidad en la actualidad.

Desde entonces la fórmula contra la soledad no ha variado: crear vínculos de amistad, de compañía y de apoyo mutuo con las personas mayores, de igual a igual y tratándolas con dignidad y sin paternalismos, respetando su diversidad, a través del voluntariado, y desde la cercanía de esas relaciones vecinales e intergeneracionales que cada día son más importantes para un estilo de vida saludable.

“Organizábamos quedadas en grupo, llevábamos nuestros propios termos de café y compartíamos con las personas mayores buenos ratos, todo muy familiar y modesto pero con mucha calidad humana, cercanía y vecindad”

Esta fórmula luego la extendimos a otros distritos, pueblos y ciudades, hasta convertirse en un modelo a seguir para afrontar el gran reto de la soledad, tal como apuntan hoy en día los expertos y autoridades.

2007. Ese año presentamos a Karen y Lorenzo. Cada semana, desde entonces y hasta hoy, ella le visita en su residencia: eso es amistad.

APRENDIENDO CON LAS PERSONAS MAYORES

En estos 18 años, por encima de todo, queda la amistad que hemos tejido con las personas mayores y voluntarias. A lo largo de este tiempo hemos tenido la suerte de conocer y acompañar a seres maravillosos. Muchos ya no están. Su ausencia nos duele y su recuerdo nos emociona. Les dimos lo que pudimos y ellas nos devolvieron todo. Nos enseñaron a vivir cada instante, a relativizar y a gestionar los golpes de la vida, a ser flexibles y tolerantes, a disfrutar, a querer, a ser mayores… justo lo contrario de lo que la sociedad piensa que es la vejez.

Las personas mayores nos enseñan a vivir cada instante, a relativizar y a gestionar los golpes de la vida, a ser flexibles y tolerantes, a disfrutar, a querer, a ser mayores… justo lo contrario de lo que la sociedad piensa que es la vejez

Este año ha sido especialmente duro para las personas mayores. Directa o indirectamente, con la pandemia de la covid-19 hemos perdido a “grandes amigas y amigos”, como Pepita, una de las más veteranas de la entidad, que nos enseñó lo que significa Grandes Amigos en este vídeo que protagonizó junto con Miguel Ángel, su voluntario, e Isabel, su inseparable amiga.

 

A pesar de todo, tenemos la satisfacción de que gracias a la labor de Grandes Amigos hemos ayudado a muchas personas mayores a vivir sus últimos años con más salud, compañía, bienestar, dignidad y felicidad. Y lo seguiremos haciendo.

DISTINTOS FRENTES

Hacerse mayor como entidad implica asumir nuevos retos cuando hay un verdadero compromiso con la lucha contra la soledad. Así que cada año nuestra fundación ha ido creciendo poco a poco, de manera sostenible y responsable, priorizando la calidad sobre la cantidad, lo que ha permitido que nuestra labor haya supuesto un cambio significativo en la vida de las personas que atendemos, desde las 34 mayores que empezamos a acompañar en 2003 hasta las 1.168 que hemos apoyado en 2020, como puedes comprobar en nuestra última memoria anual.

Hemos ido incorporando diferentes programas que cubren todas las aristas de un fenómeno tan complejo como la soledad: detección, prevención, acompañamiento, socialización y sensibilización

Del mismo modo, el compromiso de Grandes Amigos con las personas mayores nos ha llevado a no limitar nuestra labor al mero acompañamiento. Tan importante como actuar sobre las consecuencias de la soledad es hacerlo sobre sus causas. Así, hemos ido incorporando diferentes programas que cubren todas las aristas de un fenómeno tan complejo: detección, prevención, acompañamiento, socialización y sensibilización.

Durante esta evolución hemos ampliado las redes de colaboración con profesionales de las administraciones públicas, empresas y otras entidades sociales, además de la propia ciudadanía. Estas sinergias nos han posibilitado tanto incrementar las vías de derivación y así atender a más mayores como participar en investigaciones y generar conocimiento de utilidad para la sociedad.

Esta trayectoria nos ha valido para ser una organización capaz de adaptarse y responder a las necesidades, no solo de cada persona, sino de cada territorio: de la soledad en las grandes ciudades, a la soledad rural en la España vaciada

CRECIMIENTO COMO ENTIDAD

Esta trayectoria -primero bajo el nombre de Fundación Amigos de los Mayores y, desde 2019, como Fundación Grandes Amigos- también nos ha valido para ser una organización capaz de adaptarse y responder a las necesidades, no solo de cada persona, sino de cada lugar: de la soledad en las grandes ciudades, a la soledad rural en la España vaciada. De aquellos primeros acompañamientos en el barrio de Prosperidad a desarrollar diferentes programas de acompañamiento presencial, en domicilio y residencias, en distintos municipios de territorios tan diversos como Madrid, Galicia, Euskadi, Cantabria, Extremadura y Comunidad Valenciana, además de cubrir las necesidades afectivas de mayores de toda España a través del acompañamiento telefónico. Mira lo que hacemos y mira dónde estamos.

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2015. Rosa y Cristina fueron la primera relación de amistad que creamos en Vigo, la primera de las delegaciones de Grandes Amigos.

Poco antes de cumplir la “la mayoría de edad”, hemos aprobado el primer Plan Estratégico de Grandes Amigos. Se trata de la estrategia que marca el rumbo de nuestra acción en los próximos años, de 2021 a 2026, con la que esperamos ser una ONG lo más útil posible para la vida de las personas mayores de hoy y para las del mañana. En este documento hemos actualizado nuestra misión, visión y valores y hemos marcado nuestros principales objetivos y las líneas estratégicas para conseguirlos. En todo este proceso hemos contado con la opinión de las diferentes voces que participan en nuestro proyecto, empezando por las propias personas mayores que atendemos y el voluntariado.

La soledad y el envejecimiento son causas transversales, son una responsabilidad de toda la sociedad. A todos nos afecta y todos debemos ‘mojarnos’ por las personas mayores. Por eso implicamos a administraciones públicas, empresas y ciudadanía

Y es que entendemos que la soledad y el envejecimiento son causas transversales, son una responsabilidad de toda la sociedad. A todos nos afecta y todos debemos ‘mojarnos’ por las personas mayores; al final todos aspiramos a envejecer con salud y dignidad y todos afrontaremos momentos de soledad tarde o temprano.

Ahora más que nunca, ayuda a las personas mayores

 

En este sentido, para hacer posible nuestra labor, en Grandes Amigos implicamos a las administraciones públicas, a las empresas y a la ciudadanía. Y siempre con la máxima transparencia. Agradecemos a cada una de las entidades y personas que nos han permitido llegar hasta aquí y hoy nos siguen apoyando para mejorar la vida de cada vez más personas mayores. En definitiva, se trata de que toda la sociedad ponga de su parte para convertirnos en una sociedad que trate y cuide a todas las personas por igual, sin ser discriminadas por su edad u otra razón.

PERSONAS MAYORES Y VOLUNTARIADO

La experiencia de 18 años de trabajo diario con las personas mayores nos permite conocerlas tanto en lo individual y como grupo heterogéneo. Las escuchamos y comprendemos en todo su contexto, respetando su diversidad y su forma de ser, sin juzgarlas, para darles todo nuestro apoyo de manera individual pero también para aprender con ellas.

Con todas ellas aprendemos a “ser mayores” y una lección: tener cerca a alguien que te escucha, te valora y te quiere es el tesoro más grande. Y ese alguien que permanece al lado de las personas mayores ha sido, es y será la Fundación Grandes Amigos

2011. Acto de sensibilización en la calle celebrado hace una década. Pronto esperamos volver a una socialización plena tras una pandemia que ha obligado a reinventarnos para apoyar más que nunca a las personas mayores.

Por eso, nuestro agradecimiento más especial es para las personas mayores que nos dejaron entrar en sus vidas para acompañarlas y, por supuesto, para quienes un día decidieron hacer voluntariado en Grandes Amigos: sin los/as voluntarios/as nada de esto sería posible, son el motor de este proyecto tan necesario como saludable para el conjunto de la sociedad.

Con todas ellas aprendemos a “ser mayores” y una lección: tener cerca a alguien que te escucha, te valora y te quiere es el tesoro más grande. Y ese alguien que permanece al lado de las personas mayores ha sido, es y será la Fundación Grandes Amigos.

 


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