Mujeres de diferentes edades plantan cara al edadismo cosmético

Oct 14, 2025

 

En el marco del proyecto “Libre de edadismo” de Grandes Amigos, varias mujeres de distintas generaciones han compartido sus experiencias para reivindicar un derecho básico: vivir sin la presión estética ni la dictadura de la eterna juventud que impone la publicidad cosmética y buena parte de los medios de comunicación. Sus testimonios reflejan cómo el edadismo sigue afectando a la autoestima, las oportunidades y la forma en que la sociedad mira —y permite mirarse— a las mujeres.

Isabel, 28 años, explica que la presión la recibe directamente a través de las redes sociales:
Cada vez que abro TikTok o Instagram me aparecen vídeos de chicas de 15 o 16 años usando sérums antiedad, contornos y cremas que se supone antes vendían para mujeres mucho mayores. Siento que si no sigo ese ritmo, ya me estoy quedando atrás. Es como si nos dijeran que en cuanto cumplimos 20 ya tenemos que luchar contra el paso del tiempo”.

Virginia, 49, cuenta cómo esa presión se filtra al ámbito laboral:
En una entrevista me dijeron que mi rostro ‘proyectaba cansancio’ y que buscaban perfiles con imagen fresca. Nunca supe si hablaban de lo que creían que podía aportar o de mis patas de gallo”.

Mercedes, 55, explica que incluso en su entorno cercano ha sufrido comentarios que la han hecho dudar de sí misma:
Escuché a un familiar decir que parecía más mayor que mis amigas porque no me hacía tratamientos o porque tengo canas. ¿Por qué se cuestiona mi edad o mi cuerpo, pero no mis capacidades o mis logros? Hace tiempo que dejé de teñirme el pelo y de seguir esas ideas que solo nos condenan”.

María Jesús, 67, vivió en primera persona el impacto del edadismo en su empresa: “Con el ERE, las primeras en salir fuimos las de más edad. Fue un mazazo cuando me forzaron a dejar la empresa en la que había estado tanto tiempo. Para mí el trabajo era muy importante y simplemente me echaron porque ya era muy mayor para ellos, no por resultados”.

Teresa, 78, comparte cómo este discurso se refuerza desde los medios: “Veo anuncios donde las mujeres de mi edad desaparecen, y cuando aparecen, es solo para venderles cremas milagrosas. No me veo representada en ninguna de esas historias irreales. Para mí la vejez es otra cosa”.

Cristina, 90, denuncia la infantilización que sufre en su día a día:
Hay quien cree que por tener arrugas soy frágil o que no puedo decidir sobre mi vida. La publicidad refuerza esa idea al mostrar la vejez como algo triste o a corregir. Y yo me rebelo. Me cuido, sí, pero no para aparentar menos edad, sino para sentirme bien en la medida de mis posibilidades”.

Todas ellas coinciden en un mismo mensaje: la vejez no es un problema, es una etapa natural y valiosa; lo problemático es un sistema que obliga a ocultarla.

Con iniciativas como “Libre de edadismo” y el apoyo del Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, Grandes Amigos continúa visibilizando este tipo de discriminación y promoviendo una sociedad en la que cada mujer pueda mostrarse tal y como es, sin filtros, sin presiones y con pleno derecho a vivir su edad en libertad.

 

 

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