Muertes por calor en personas mayores: ¿por qué son evitables pero se normalizan?

Ago 13, 2025

¿Qué pasaría si 9 de cada 10 muertes causadas por un problema que se repite cada año y que en buena parte es evitable fueran de niños o niñas? Lógicamente habría un clamor social. Las autoridades intervendrían para evitar que un grupo de población tan vulnerable se viera tan diezmado. Sin embargo, esas cifras son reales, pero afectan a las personas mayores: el 94,5% de las muertes provocadas por el calor son de individuos con 65 o más años. Y así, cada verano, uno tras otro. Y nadie dice nada. Son persona mayores. Sus vidas, parece, valen menos. ¿Qué hacemos? En la Fundación Grandes Amigos te lo contamos en este reportaje especial.

DATOS PEORES QUE LA PANDEMIA

Para que te hagas una idea: la proporción de personas con 65 años o más que mueren en verano por el calor representa el 94,5% del total, según estadísticas oficiales del mes de julio de 2025 extraídos del Sistema de Monitorización de la Mortalidad Diaria (MoMo). Este demoledor dato supera incluso al porcentaje de mayores fallecidos durante la pandemia del COVID-19, algo más del 85% según el INE.

Dicho de otra manera: de las 1060 personas fallecidas el pasado mes por causas asociadas a las altas temperaturas, 1001 tenían 65 años o más. Y, si desgranamos por género, las mujeres mayores mueren más (60,1%) que los hombres en estas franjas de edad (39,9%).

A medida que envejecemos, aumenta el riesgo de mortalidad. El grupo de 85 años  en adelante es el más afectado, al concentrar el 62,8% de las muertes (666 de las 1060).

Aunque este mes de julio ha sido especialmente trágico, se trata de una tónica general: en julio de 2024 se contabilizaron 407 decesos por esta causa, de los cuales 394, el 96,8%, fueron de personas mayores. Y, si tampoco se actúa frente al cambio climático, las olas de calor serán más habituales, largas e intensas.

El porcentaje de personas mayores que fallecen por el calor (94,5%) supera a las asociadas por el covid (85%). Solo en julio se contabilizaron más de 1000 muertes y muchas se podrían haber evitado. Pero nadie parece alarmarse por esta tragedia silenciosa que se repite cada verano: ¿valen menos las vidas de las personas mayores? ¿Hemos aprendido algo de la pandemia?

¿VIDAS QUE VALEN MENOS?

Asumiendo que el envejecimiento va ligado a una merma de las capacidades de nuestro organismo y que el exceso de calor puede empeorar enfermedades crónicas, la magnitud de estas cifras resultan inasumibles en un país que se considera “desarrollado”, sobre todo cuando se trata de muertes evitables en buena parte si se trabajara más en la prevención. Así lo reivindicamos desde Grandes Amigos.

Sin embargo, nadie se alarma por esta tragedia silenciosa que se repite cada verano: parece que la vida de las personas mayores vale menos y, como tal, poco se puede hacer por evitar sus muertes. Lo sufrido durante el covid no ha servido de nada. Puro edadismo.

En verano se cierran numerosos centros de mayores, centros de día, centros sociales, bibliotecas, polideportivos… Estos microrrefugios climáticos, con aire acondicionado, ayudarían a las personas mayores a huir del calor, mantenerse activas y prevenir la soledad.

MÁS CONSCIENTES Y PRUDENTES

La Fundación Grandes Amigos, como organización que lucha por los derechos de las personas mayores, denuncia una realidad que además resulta injusta. Como evidencian los datos, la población mayor es precisamente la más prudente y la más consciente del impacto del calor en su salud.

Y es que más del 90% de la población general percibe el calor extremo como un riesgo grave para la salud, pero solo un 30% se considera “altamente vulnerable”. En cambio, cuando se pregunta al segmento de personas mayores, el 81% se reconoce como “colectivo de riesgo, sobre todo “por su edad, uso de medicación (26%) o enfermedades crónicas (20%)”. Así se desprende de una encuesta del Ministerio de Sanidad.

Lo cierto es que España cuenta desde 2004 con un Plan Nacional de Actuaciones Preventivas contra los Efectos del Exceso de Temperaturas. Y a su vez cada comunidad autónoma tiene su propio plan. Incluso los ayuntamientos desarrollan estrategias similares. Pero, a tenor de las estadísticas, parece que estas medidas se quedan lejos de proteger a las personas mayores.

La planificación urbanística también influye: menos parques y espacios verdes -que dan sombra y regulan la temperatura-, bancos para sentarse y descansar, y fuentes y baños púbicos en la calle. Nuestras ciudades, marcadas por la gentrificación y el individualismo, se vuelven hostiles y poco amigables con las personas mayores.

CENTROS CERRADOS, RECORTES Y CIUDADES POCO AMIGABLES

Que en verano haya menos gente en los barrios no debería conllevar un recorte en los recursos que alivian el intenso calor y previenen la soledad: en estas fechas cierran numerosos centros de mayores, centros de día, centros sociales, bibliotecas, polideportivos… Estos lugares, que disponen de aire acondicionado, podrían funcionar como microrrefugios climáticos, además de seguir ofreciendo a sus usuarios los beneficios que prestan todo el año: una gran variedad de actividades saludables (talleres, cursos, tertulias, yoga, gimnasia…) y espacios de ocio y socialización que ayudan a las personas mayores a mantenerse activas y prevenir la soledad no deseada.

La planificación urbanística y el diseño de las ciudades donde vivimos también influye. Hablamos de un problema de salud pública que en parte depende de la desaparición de parques y espacios verdes, que dan sombra y regulan la temperatura, la eliminación bancos para sentarse y descansar, la casi nula presencia de fuentes y baños púbicos en la calle, etc. Revertir estas medidas, aparte de contribuir a prevenir muertes por calor, reducirían la soledad en todas las edades y harían de nuestras ciudades lugares amigables con las personas mayores.

Tampoco ayudan problemas recurrentes como los recortes en los recursos sociosanitarios y en los ya precarizados servicios de atención a domicilio que reciben las personas mayores y en residencias. Aún nos queda mucho por avanzar hacia una verdadera sociedad de los cuidados.

Sin embargo, la realidad que comprobamos en Grandes Amigos es que muchas personas mayores, sobre todo con pensiones bajas y una economía limitada, no disponen de aire acondicionado en sus hogares (ni capacidad para calentar la vivienda en invierno) y tampoco cuentan con alternativas fuera de casa donde podrían sobrellevar mejor la canícula.

MÁS SOLEDAD, PEOR SALUD

Precisamente el hecho de romper sus rutinas quedándose todo el día en su vivienda merma el ejercicio y la movilidad. Este aumento del sedentarismo perjudica la salud física.

Las altas temperaturas también pueden trastocar rutinas diarias de sueño y alimentación que afectan a la salud. Estas variaciones en los horarios, así como el parón durante un par de meses en actividades significativas del día a día, al dejar de contar con la asistencia habitual de cuidadores/as y la realización de ejercicios cognitivos, representan una seria amenaza para el bienestar de personas con demencia o Alzhéimer.

El calor no solo mina sus fuerzas, también el ánimo. Cuando las personas se ven agobiadas por el calor y la falta de actividad, y acaban encerradas en su propia casa, es fácil que surjan sentimientos de desidia, desgana, monotonía, frustración, tristeza… incluso depresión.

Y, como si fuera una pescadilla que se muerde la cola, este círculo vicioso de calor, enclaustramiento y empeoramiento de la salud general se ve alimentado por otro peligroso factor: la soledad.

Para muchas personas mayores que sufren soledad, el verano se vuelve como una cuenta atrás hacia una época del año más oscura, en contraste con la mayoría de la gente, que espera ansiosa la llegada del verano porque es sinónimo de alegría y actividad. Por eso en Grandes Amigos hemos lanzado la campaña ‘La cuenta atrás’.

Grandes Amigos trabaja en verano con las personas mayores para aliviar el aumento del calor y la soledad: viajes gratuitos en buena compañía y rodeados de naturaleza; información útil; refuerzo del acompañamiento; redes vecinales para detectar casos, y coordinación profesional para derivar mayores.

TOMAR EL FRESCO Y OTRAS LECCIONES

Las personas mayores son muy conscientes de la importancia de un hábito vital como beber agua. Esto es clave cuando la sensación de sed puede desaparecer durante el envejecimiento, debido a que el hipotálamo, que regula la sed en el cuerpo, deja de funcionar como antes. El calor también puede incrementar la vasodilatación y la sudoración, aparte de agravar enfermedades crónicas. Estos elementos podrían explicar una mayor tasa de deshidrataciones, bajadas de tensión, reducción de las reservas funcionales del organismo, síncopes y caídas.

Nadie mejor que las personas mayores para mantener frescos los hogares, ventilando por la mañana y bajando las persianas el resto del día hasta la caída del sol. Llega entonces la hora de sacar la silla a la calle a tomar el fresco y charlar con las vecinas y vecinos. Esta tradición tan saludable frente a la soledad, aún viva en los pueblos, se resiste a desaparecer en las ciudades, donde ha caído víctima de la presión urbanística del asfalto, la gentrificación y el individualismo. Por eso en Grandes Amigos nos resistimos y fomentamos las redes vecinales.

¿QUÉ SE PUEDE HACER?

Ante este problema, además de reclamar a las autoridades tomar en serio estas alarmantes cifras de mortandad y actuar, en la Fundación Grandes Amigos desarrollamos un abanico de acciones específicas en la época estival para aliviar la situación de las personas mayores, especialmente las más vulnerables a esta realidad invisible.

 

🏖️ VACACIONES DE VERANO GRATUITAS

Organizamos viajes de socialización, de grupos pequeños formados por personas mayores que participan en nuestros programas y personas voluntarias que les acompañan y apoyan. Estas salidas suelen durar un día completo o un fin de semana, y las realizamos fuera de casa, en hoteles adaptados y rodeados de naturaleza, con excursiones y actividades guiadas por el equipo profesional de Grandes Amigos, que se ocupa de que nada les falte. Las Vacaciones de Verano son una gran oportunidad para romper con la soledad, vivir experiencias inolvidables y sembrar nuevas amistades para el resto del año.

¿Por qué nadie paga nada? Tanto las personas mayores como las voluntarias que disfrutan de estas vacaciones de Grandes Amigos lo hacen de manera totalmente gratuita, ya que el factor económico a veces puede ser una barrera. Así, nuestra ONG asume todos los costes: organización, logística, seguros, transportes, hoteles, manutención, actividades… ¡Así solo tiene que preocuparse de disfrutar. Pero nuestra capacidad económica es limitada. Para costear estas salidas e invitar a más personas mayores, puedes solidarizarte aportando tu granito de arena mediante la recaudación de fondos que hemos lanzado este verano:

Tú también te beneficias al donar: aparte de la satisfacción de saber que estás mejorando la vida de las personas mayores que más lo necesitan, podrás desgravarte tu donación en la declaración de la renta y recuperar hasta el 80% de lo que aportes. Por ejemplo, si donas 100 €, la Agencia Tributaria te devolverá 80 €, por lo que colaborar solo te habrá costado 20 €.

📞 REFUERZO DEL ACOMPAÑAMIENTO

En Grandes Amigos reforzamos los acompañamientos, especialmente el telefónico, para paliar esa pérdida de interacciones cotidianas durante el verano y hacer un seguimiento de la situación de las personas mayores con más necesidades. Incluso en casos de especial vulnerabilidad, buscamos nuevas personas voluntarias que apoyen a las personas mayores que se quedan más solas.

 

💧 CONSEJOS PRÁCTICOS

Igual que todo el año ofrecemos formación específica al voluntariado y a las personas mayores sobre temas de utilidad (gestión emocional, salud mental, prevención de caídas, brecha digital, delitos y estafas…), en verano también compartimos consejos prácticos para hacer frente al calor: hidratarse continuamente, evitar salir en las horas centrales del día, vestir ropa ligera, clara y transpirable, usar cremas fotoprotectoras, evitar el exceso de alcohol y cafeína, etc.

🏘️ REDES VECINALES

En Grandes Amigos continuamos fortaleciendo los lazos vecinales, muy importantes todo el año y sobre todo en épocas como el verano. Contar con personas de confianza en el mismo edificio, o en el barrio, facilita la socialización y que alguien de confianza acuda a ayudarnos si nos ocurre algo. Y para socializar, siempre va a ser más sencillo quedar con alguien que vive en el vecindario que hacerlo con alguien que debe cruzar la ciudad en medio de este calor.

 

🤝 COORDINACIÓN PROFESIONAL

Nuestro equipo técnico no para su actividad en verano. Las profesionales de Grandes Amigos (trabajadoras sociales, psicólogas, educadoras sociales, etc.) siguen trabajando y coordinándose con los recursos públicos de base en los barrios: Servicios Sociales, Centros de Salud, Teleasistencia, Servicio de Ayuda al Domicilio, entre otros. Este trabajo es esencial para detectar nuevas personas mayores que necesitan apoyo y así adelantarse al empeoramiento de su salud al trabajar desde la prevención de la soledad.

Este verano, mientras disfrutas del sol, miles de personas mayores sufren en silencio. Ayúdanos a cambiar su verano en soledad. Cada gesto cuenta.

Únete a Grandes Amigos y acaba con el edadismo

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