Entrevista a Sara López Antón, responsable de Desarrollo Social en Madrid de la Fundación Grandes Amigos
PREGUNTA. ¿Cómo es el día a día de alguien que trabaja en Grandes Amigos, cómo ayudáis a las personas mayores desde el Área Social de la entidad?
RESPUESTA. “Alguien podría pensar que nuestro trabajo se limita a poner en contacto a una persona mayor que se siente sola con una persona voluntaria. De ser así, bastaría con una app de móvil para conectarlas. Nada más lejos de la realidad.
Desde que nos llega una derivación, por ejemplo desde Servicios Sociales, comenzamos con una valoración inicial de las necesidades y perfil de la persona mayor.
Luego buscamos a una persona voluntaria que se ajuste a su situación. Para ello, conocemos personalmente a cada mayor y a cada voluntario/a, ofreciéndoles un espacio individualizado de calidad. Una vez conectadas, hacemos seguimiento y damos apoyo a ambas partes ante posibles dificultades en la relación.
“Desde que nos llega una derivación, por ejemplo desde Servicios Sociales, comenzamos con una valoración inicial de las necesidades y perfil de la persona mayor”
Además, trabajamos para consolidar equipos de voluntariado que participen de forma activa en su entorno, impactando positivamente en la calidad de vida de las personas mayores de su zona. Diseñamos y dinamizamos actividades de socialización para favorecer estas relaciones. Nos coordinamos con agentes sociales y aportamos nuestro granito de arena al trabajo comunitario de la zona.
Todo ello ocurre desde una mirada técnica y profesionalizada, con un equipo cualificado, muy formado y comprometido con las personas mayores, y siempre con una mirada humana y con gran empatía”.
“Muchas son mujeres mayores, que no han podido estudiar ni tener trabajos remunerados, aunque hayan dedicado toda su vida al cuidado del hogar y la familia, limitando así sus posibilidades de desarrollo económico, social y personal”
P. ¿Cómo influye en la soledad el contexto en el que vive la persona mayor?
R. “Desde 2018 siempre he coordinado la acción social de Grandes Amigos en distritos de la periferia sur de Madrid.
Barrios como Pan Bendito o Abrantes, en Carabanchel. Aluche o Los Cármenes, en Latina. Lugares donde las personas mayores han tenido, generalmente, trayectorias de vida muy humildes, marcadas a menudo por las necesidades económicas.
Imagina tener 78 años y vivir en una casa de alquiler, expuesta a posibles subidas de precio; con una pensión no contributiva que solo te permite poner la calefacción un par de horas al día en invierno y mucho menos gastar en ocio; en un edificio sin ascensor; sin poder salir sola de tu casa por problemas de movilidad y de salud; sin familia o con hijos/as que tienen trabajos precarios, jornadas infinitas o dificultades para la conciliación, que no pueden atenderte.
Esas personas existen y llegan a Grandes Amigos buscando apoyo afectivo. Muchas son mujeres mayores, que no han podido estudiar ni tener trabajos remunerados, aunque hayan dedicado toda su vida al cuidado del hogar y la familia, limitando así sus posibilidades de desarrollo económico, social y personal.
En definitiva, la clase social y el género influyen en el sentimiento de soledad pero también en las posibilidades que las personas mayores tienen para abordarlo”.
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