Mariano y Pepe se ven todas las semanas desde hace un año. Próximos en edades y sentido del humor los meses han ido diluyendo las fronteras entre mayor y voluntario. Hoy nos piden que los llamemos símplemente amigos. Expertos en soledades algunas elegidas y otras impuestas reflexionan sobre las virtudes del espacio propio, convivencias pasadas y las ventajas y servidumbres de una vida en singular. De momento se esperan el uno al otro en las tardes de los viernes.

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