¿Sabías que la soledad no deseada ya es considerada como uno de los principales problemas de salud según la OMS (Organización Mundial de la Salud)? 

Diferentes estudios científicos han demostrado que sufrir soledad puede resultar tan perjudicial como fumar 15 cigarrillos al día, llevar una vida sedentaria o la obesidad. Además de agravar numerosos problemas de salud física (pérdida de movilidad, hipertensión, enfermedades cardiovasculares…) y mental (depresión, deterioro cognitivo, demencias etc.), sentirse solo es factor de riesgo de mortalidad temprana en la vejez. 

Aunque la soledad afecta a todas las edades, no es igual combatirla con 30 años que con 80: envejecer con enfermedades crónicas y problemas de movilidad, no poder salir sola a la calle por vivir en una casa sin ascensor, percibir una pensión baja, carecer de red de apoyo familiar y vecinal, y sufrir el rechazo de la sociedad por el hecho de ser mayor.  

Esta es la realidad que nos encontramos a menudo en la Fundación Grandes Amigos cuando acudimos a ayudar a una persona mayor en soledad desde hace más de 20 años. 

UN TRATO DIGNO 

Por eso nuestra primera misión es escucharla, comprender su contexto e historia de vida, apoyarla sin juzgar, tratarla con dignidad y sin paternalismos. Y luego, implicando al voluntariado, a los vecinos y a los recursos de su barrio, logramos que la persona mayor vuelva a disfrutar de relaciones de amistad y de actividades de socialización que dan sentido a su vida.  

MUCHO MÁS QUE ACOMPAÑAR 

Acompañar y organizar meriendas resulta fundamental, pero no es suficiente. La soledad es un fenómeno tan complejo que requiere trabajar en diferentes frentes, como hacemos en Grandes Amigos aplicando un enfoque 360 que nos hace únicos (descúbrelo en la infografía). Así contribuimos a que las personas mayores envejezcan con la salud, el bienestar y la dignidad que se merecen. 

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