Como ONG de voluntariado, en Grandes Amigos buscamos un cambio social en torno a la creciente soledad no deseada de las personas mayores. Y lo hacemos escuchando y aprendiendo de la experiencia vital de quienes hacen posible este cambio: las personas voluntarias, auténtico motor de este proyecto.

Bajo el lema ‘El viaje de Grandes Amigos’, hemos celebrado nuestro Encuentro de Voluntariado anual los días 9, 19 y 26 de octubre, con la participación de personas que hacen voluntariado en Grandes Amigos en Euskadi (Adinkide), Galicia y Madrid, desde su compromiso y acción en este “viaje” con las personas mayores a las que acompañan en sus barrios, vecindarios, domicilios y residencias.

La cita ha sido un foro de construcción del nuevo modelo de voluntariado de Grandes Amigos: además de crear vínculos afectivos individuales entre una persona mayor que siente soledad y una persona voluntaria, primamos la integración de ambas en equipos de acción dentro de sus entornos más cercanos (barrios, distritos o zonas). De esta forma también generamos redes de apoyo afectivo y socialización más amplias, donde son los propios participantes quienes dinamizan la actividad de estos grupos atendiendo a las preferencias de las personas mayores y voluntarias que forman cada equipo.

El Encuentro de Voluntariado ha permitido reflexionar sobre nuestra praxis y trayectoria como equipos y entidad, nuestra participación, responsabilidades, derechos de las personas mayores y voluntarias, la comunidad, retos y oportunidades. Hemos conocido, compartido y visibilizado vivencias, inquietudes, experiencias y anécdotas. Estas solo son una pequeñísima muestra de las numerosas y enriquecedoras reflexiones que han surgido:

 

“Las personas voluntarias debemos ser herramientas facilitadoras, capaces de relacionarnos con situaciones diversas, conflictos emocionales, enfermedades…Para que nuestra labor sea beneficiosa, debemos tener una formación amplia y así ser el botón de acción de otros recursos… hacia una tranquilidad, alegría individual y colectiva, apoyándonos en recursos comunitarios” y “tener empatía y motivación para propiciar cambios en la persona mayor y que esta pueda mantenerse integrada dentro de su comunidad y siga siendo activa en la misma”.

 

“Somos nexos, mediadoras/es y, como tal, debemos tener una formación rica y fuerte en conocimientos, organización y acción”.

 

“La soledad lleva asociada el aislamiento social y navegamos todas/os en el mismo barco. Hay una diversidad de soledades, así como diversidad de personas. Uno de nuestros retos es llegar a aquellas personas mayores que no pueden dar el paso, ni tienen redes sociales que les hagan llegar a los recursos, entre ellos a Grandes Amigos”.

 

A través de mesas de experiencias, dinámicas de grupo y ejercicios para facilitar el cuidado emocional y el bienestar, cada una de las personas voluntarias ha expuesto sus inquietudes en este encuentro y nos ha contagiado con su motivación, su conexión con las emociones de las otras personas, su ilusión, dedicación, compromiso, claridad y sabiduría.

“Ser personas voluntarias -según han coincidido- es no esperar, pero sí recibir mucho, engancharte a poder conectar con gente y poder transformar entornos cercanos con y para las personas mayores”. Por ello, desde el equipo de Grandes Amigos damos las gracias a cada una de las personas que, mediante la participación ciudadana que supone el voluntariado, construyen una sociedad mejor.

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